Las bujías de arranque o de precalentamiento juegan un papel esencial en el funcionamiento del motor, ya que provocan la combustión en los cilindros del mismo. Las bujías desgastadas pueden entrañar:

  • Una emisión importante de gases contaminantes.
  • Un consumo excesivo de carburante.
  • Un mal arranque en temperaturas frías.
  • Un motor ruidoso.
  • Un envejecimiento prematuro del motor.
  • La imposibilidad de arrancar.

Vehículo Diésel - Bujías de precalentamiento

La sustitución de las bujías de precalentamiento afecta a los vehículos con motor diésel. Estas bujías permiten un arranque instantáneo del motor y ofrecen un confort de conducción óptimo, reduciendo las vibraciones del motor y evitando el consumo excesivo de carburante. Te recomendamos que cambies las bujías de precalentamiento cada 90.000 km o 6 años (el término que se cumpla antes).

Vehículo Gasolina - Bujías de arranque

Las bujías de arranque se emplean en los vehículos con motor de gasolina. Generan una chispa que inflama el carburante y permite el arranque del vehículo.

Nuestros consejos

  • La función de las bujías de arranque consiste en provocar la chispa que permite arrancar el motor, por lo que están sometidas a temperaturas extremas.
  • Cuando un vehículo tiene dificultades para arrancar, o experimenta un consumo excesivo de gasolina o tirones durante la aceleración, es probable que sus bujías de arranque estén defectuosas. Si una de las bujías está defectuosa se encuentra en este estado, te recomendamos que las cambies todas para evitar desequilibrios en el arranque.
  • Para evitar que se produzca una avería por el mal funcionamiento de las bujías de arranque y la correspondiente inmovilización de tu vehículo, te recomendamos que las cambies cada 120.000 km u 8 años (el término que se cumpla antes).